-Jhon cañon Gomez
-Daniela Burgos
-Luisa Hernandez
-Carolina Hernandez
Ruta 3: humedal Juan Amarillo
jueves, 16 de septiembre de 2010
01 HUMEDALES
Los humedales: son ecosistemas permanentes o temporales en los que convergen los medios acuático y terrestre, caracterizándose por el alto grado de saturación del suelo por agua. Según este, en ellos se observan zonas predominantemente húmedas, semihúmedas y secas. Son humedales las riberas fluviales, estuarios, zonas intermareales, lagos, pantanos, charcos y chucuas. En ellos la convergencia de agua y suelo es propicia para el desarrollo de formaciones vegetales heterogéneas, lo que les confiere alto grado de biodiversidad manifiesta en una biota singular.
Por su alta capacidad de absorción de agua, los humedales actúan como esponjas que retienen agua durante las temporadas lluviosas, amortiguando las inundaciones y manteniendo reservas de aguas para las temporadas secas. Adicionalmente son trampas naturales para retención de sedimentos; aportan agua a los acuíferos (depósitos y corrientes de agua subterráneas); surten agua a quebradas y manantiales; y mejoran la calidad del agua gracias a su capacidad filtradora. Los humedales proveen hábitat a múltiples especies vivientes lo que representa un gran valor recurso ambiental con incidencia ecológica, científica, recreacional y paisajística
Historia de los Humedales Bogotanos
Se estima que a comienzos del siglo XX, 50.000 has. de la planicie que forma la Sabana de Bogotá estaban ocupadas por humedales. A la fecha, esta extensión se ha reducido a menos del 2%, aproximadamente 800 has. Esta reducción se aceleró durante los últimos 50 años por cuenta del desecamiento deliberado de los humedales para adecuar tierras para la urbanización de la ciudad de Bogotá.
Bogotá D.C. es una metrópoli con aproximadamente 6,6 millones de habitantes. Comprende un área total de 177.598 has.; un área rural de 129.815; un área urbana de 30.736; y un área suburbana de 17.045. Está localizada a 4º35 norte y 74º04 oeste con una altitud media de 2.600 metros sobre el nivel del mar. Su temperatura oscila normalmente entre 5ºC y 15ºC aunque en extremos llega a alcanzar temperaturas entre -2ºC y 20ºC.
Hace varias décadas, cuando Chapinero era el límite entre la verde sabana y la pujante ciudad, los bogotanos acostumbraban ir de paseo los fines de semana a los humedales vecinos, cuyo ambiente era claramente atractivo. Iban con sus mejores vestidos para disfrutar paseos en botes de remos, comer al aire libre o simplemente ver las aves y la diversa flora del lugar.
La ejecución de proyectos de infraestructura urbana en Bogotá han afectado notablemente los humedales rompiendo su unidad hidrológica. La construcción del Aeródromo de Techo (1930?), la Avenida de Las Américas (-1960?) y Avenida Ciudad de Cali (1980-2000?) fragmentaron el gran humedal de la cuenca baja de Río Fucha cuyos reductos son el humedal Techo y el humedal El Burro/Tintal. La construcción del aeropuerto EL Dorado y la avenida del mismo nombre produjeron los fragmentos de Jaboque y Capellanía; la Autopista Norte partió en dos el humedal de Torca, al oriente, y Guaymaral, al accidente, de ese eje vial. Lo mismo puede decirse del humedal Córdoba encuadrado entre las Avenidas 116 y 127 y Avenidas Córdoba, Suba y Boyacá.
Zonas urbanizadas de Bogotá como "El Lago", "Santa María del Lago" o "Lagos de Córdoba" dan testimonio vestigial de algunos de los humedales bogotanos hoy extinto, reducido o intensamente intervenido. Avenida Boyacá (1980?) Urbanizaciones "piratas" (efectuadas sin permisos de construcción o con permisos fraudulentos) ocuparon vastos sectores de humedales para construir viviendas, tal como sucedió en los barrios aledaños al humedal El Tintal en Kennedy o al humedal de Tibabuyes (también denominado Juan Amarillo) en Suba
El proceso de extinción de los humedales bogotanos se ha caracterizado por el dragado de drenajes y profundización de los cauces asociados al humedal sumado al relleno con escombros, material de excavación y basura. Este proceso tiene un inmediato efecto detrimental sobre el paisaje del humedal transformándolo en un lugar nauseabundo e insalubre que el ciudadano común percibe como área peligrosa, propicia para asentamientos urbanos subnormales y foco de inseguridad e indigencia, lo que añade un álgido componente social a la problemática del humedal.
Durante las administraciones Peñaloza y Mockus se abordó el tema de los humedales con decisiones y proyectos que solayaron la vocación intrínseca de los humedales a la biodiversidad. Durante estas administraciones en la parte alta del humedal Tibabuyes (Juan Amarillo) se excavó un inmenso reservorio flanqueó por una extensa plaza adoquinada. Estas intervenciones generaron un debate entre el gobierno distrital, los académicos y la ciudadanía consciente de la importancia de la conservación de los humedales que introdujo algún grado de moderación en las intervenciones, tal como se refleja en el humedal de Santa María del Lago, donde se optó por un enfoque de integración del humedal al espacio público para recreación pasiva combinado objetivos de restauración. En la parte alta el humedal Jaboque se confinó la zona húmeda a un cerco de concreto delimitado por canales artificiales en cuya ronda se construyó una ciclovía pobremente arborizada. En el humedal de Córdoba, la ciudadanía representada en organizaciones cívicas, interpuso una acción legal cuyo fallo suspendió la ejecución del proyecto de intervención hasta que se reformule con un claro criterio de preservación y fomento de la biodiversidad.
Recientemente las amenazas sobre la biodiversidad de los Humedales Bogotanos proviene de la, en apariencia bien intencionada idea de transformarlos en parques para recreación deportiva, o en autopista como lo contempla el trazado de la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO) a su paso por el humedal La Conejera. Este último, valerosamente rescatado de su inminente extinción gracias a la acción efectiva de vecinos y líderes ambientalistas.
Actualmente se está despertado la conciencia ciudadana sobre el valor de los humedales, la necesidad de detener su deterioro y propender por su recuperación y conservación
Los Humedales Bogotanos
En Bogotá D. C. se reconocen oficialmente trece humedales públicos a saber:
Humedal del Burro
Humedal de Capellanía
Humedal de La Conejera
Humedal de Córdoba
En la localidad de Suba, entre las calles 116 y 127 y las avenidas Córdoba, Suba y Boyacá.
Humedal de La Florida
Humedal de Guaymaral
Humedal Jaboque
Humedal de Tibabuyes o Juan Amarillo
Pertenece a la localidad de Suba y limita por el norte con los barrios desde el Rubí y Joroba, hasta Nueva Tibabuyes y Miramar; por el oriente, con la transversal 91 y con los barrios Almirante Colón y Ciudad Hunza; por el occidente, con el río Bogotá y el barrio Lisboa, y por el sur, con la Ciudadela Colsubsidio.
Humedal Meandro del Say
Humedal de Santa María del Lago
Se encuentra en la localidad de Engativá. Limita al norte con la calle 80, el Centro de Estudios del Niño y el conjunto residencial San Francisco. Al oriente limita con la Avenida Boyacá y el conjunto residencial Sago. Al sur occidente limita con los barrios Santa María del Lago y Tabora y al noroccidente con el barrio La Granja
Humedal de Techo
Humedal de la Tibanica
Se encuentra en la localidad de Bosa. Éste limita al norte con los barrios Charles de Gaulle y Villa Anay. Al oriente limita con el barrio José María Carbonell y al occidente con el límite de la localidad. Al sur limita con el municipio de Soacha.
Humedal Torca-Guaymaral
Humedal de la Vaca
Por su alta capacidad de absorción de agua, los humedales actúan como esponjas que retienen agua durante las temporadas lluviosas, amortiguando las inundaciones y manteniendo reservas de aguas para las temporadas secas. Adicionalmente son trampas naturales para retención de sedimentos; aportan agua a los acuíferos (depósitos y corrientes de agua subterráneas); surten agua a quebradas y manantiales; y mejoran la calidad del agua gracias a su capacidad filtradora. Los humedales proveen hábitat a múltiples especies vivientes lo que representa un gran valor recurso ambiental con incidencia ecológica, científica, recreacional y paisajística
Historia de los Humedales Bogotanos
Se estima que a comienzos del siglo XX, 50.000 has. de la planicie que forma la Sabana de Bogotá estaban ocupadas por humedales. A la fecha, esta extensión se ha reducido a menos del 2%, aproximadamente 800 has. Esta reducción se aceleró durante los últimos 50 años por cuenta del desecamiento deliberado de los humedales para adecuar tierras para la urbanización de la ciudad de Bogotá.
Bogotá D.C. es una metrópoli con aproximadamente 6,6 millones de habitantes. Comprende un área total de 177.598 has.; un área rural de 129.815; un área urbana de 30.736; y un área suburbana de 17.045. Está localizada a 4º35 norte y 74º04 oeste con una altitud media de 2.600 metros sobre el nivel del mar. Su temperatura oscila normalmente entre 5ºC y 15ºC aunque en extremos llega a alcanzar temperaturas entre -2ºC y 20ºC.
Hace varias décadas, cuando Chapinero era el límite entre la verde sabana y la pujante ciudad, los bogotanos acostumbraban ir de paseo los fines de semana a los humedales vecinos, cuyo ambiente era claramente atractivo. Iban con sus mejores vestidos para disfrutar paseos en botes de remos, comer al aire libre o simplemente ver las aves y la diversa flora del lugar.
La ejecución de proyectos de infraestructura urbana en Bogotá han afectado notablemente los humedales rompiendo su unidad hidrológica. La construcción del Aeródromo de Techo (1930?), la Avenida de Las Américas (-1960?) y Avenida Ciudad de Cali (1980-2000?) fragmentaron el gran humedal de la cuenca baja de Río Fucha cuyos reductos son el humedal Techo y el humedal El Burro/Tintal. La construcción del aeropuerto EL Dorado y la avenida del mismo nombre produjeron los fragmentos de Jaboque y Capellanía; la Autopista Norte partió en dos el humedal de Torca, al oriente, y Guaymaral, al accidente, de ese eje vial. Lo mismo puede decirse del humedal Córdoba encuadrado entre las Avenidas 116 y 127 y Avenidas Córdoba, Suba y Boyacá.
Zonas urbanizadas de Bogotá como "El Lago", "Santa María del Lago" o "Lagos de Córdoba" dan testimonio vestigial de algunos de los humedales bogotanos hoy extinto, reducido o intensamente intervenido. Avenida Boyacá (1980?) Urbanizaciones "piratas" (efectuadas sin permisos de construcción o con permisos fraudulentos) ocuparon vastos sectores de humedales para construir viviendas, tal como sucedió en los barrios aledaños al humedal El Tintal en Kennedy o al humedal de Tibabuyes (también denominado Juan Amarillo) en Suba
El proceso de extinción de los humedales bogotanos se ha caracterizado por el dragado de drenajes y profundización de los cauces asociados al humedal sumado al relleno con escombros, material de excavación y basura. Este proceso tiene un inmediato efecto detrimental sobre el paisaje del humedal transformándolo en un lugar nauseabundo e insalubre que el ciudadano común percibe como área peligrosa, propicia para asentamientos urbanos subnormales y foco de inseguridad e indigencia, lo que añade un álgido componente social a la problemática del humedal.
Durante las administraciones Peñaloza y Mockus se abordó el tema de los humedales con decisiones y proyectos que solayaron la vocación intrínseca de los humedales a la biodiversidad. Durante estas administraciones en la parte alta del humedal Tibabuyes (Juan Amarillo) se excavó un inmenso reservorio flanqueó por una extensa plaza adoquinada. Estas intervenciones generaron un debate entre el gobierno distrital, los académicos y la ciudadanía consciente de la importancia de la conservación de los humedales que introdujo algún grado de moderación en las intervenciones, tal como se refleja en el humedal de Santa María del Lago, donde se optó por un enfoque de integración del humedal al espacio público para recreación pasiva combinado objetivos de restauración. En la parte alta el humedal Jaboque se confinó la zona húmeda a un cerco de concreto delimitado por canales artificiales en cuya ronda se construyó una ciclovía pobremente arborizada. En el humedal de Córdoba, la ciudadanía representada en organizaciones cívicas, interpuso una acción legal cuyo fallo suspendió la ejecución del proyecto de intervención hasta que se reformule con un claro criterio de preservación y fomento de la biodiversidad.
Recientemente las amenazas sobre la biodiversidad de los Humedales Bogotanos proviene de la, en apariencia bien intencionada idea de transformarlos en parques para recreación deportiva, o en autopista como lo contempla el trazado de la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO) a su paso por el humedal La Conejera. Este último, valerosamente rescatado de su inminente extinción gracias a la acción efectiva de vecinos y líderes ambientalistas.
Actualmente se está despertado la conciencia ciudadana sobre el valor de los humedales, la necesidad de detener su deterioro y propender por su recuperación y conservación
Los Humedales Bogotanos
En Bogotá D. C. se reconocen oficialmente trece humedales públicos a saber:
Humedal del Burro
Humedal de Capellanía
Humedal de La Conejera
Humedal de Córdoba
En la localidad de Suba, entre las calles 116 y 127 y las avenidas Córdoba, Suba y Boyacá.
Humedal de La Florida
Humedal de Guaymaral
Humedal Jaboque
Humedal de Tibabuyes o Juan Amarillo
Pertenece a la localidad de Suba y limita por el norte con los barrios desde el Rubí y Joroba, hasta Nueva Tibabuyes y Miramar; por el oriente, con la transversal 91 y con los barrios Almirante Colón y Ciudad Hunza; por el occidente, con el río Bogotá y el barrio Lisboa, y por el sur, con la Ciudadela Colsubsidio.
Humedal Meandro del Say
Humedal de Santa María del Lago
Se encuentra en la localidad de Engativá. Limita al norte con la calle 80, el Centro de Estudios del Niño y el conjunto residencial San Francisco. Al oriente limita con la Avenida Boyacá y el conjunto residencial Sago. Al sur occidente limita con los barrios Santa María del Lago y Tabora y al noroccidente con el barrio La Granja
Humedal de Techo
Humedal de la Tibanica
Se encuentra en la localidad de Bosa. Éste limita al norte con los barrios Charles de Gaulle y Villa Anay. Al oriente limita con el barrio José María Carbonell y al occidente con el límite de la localidad. Al sur limita con el municipio de Soacha.
Humedal Torca-Guaymaral
Humedal de la Vaca
02 ¿POR QUE CONSERVAR LOS HUMEDALES?
Los humedales figuran entre los ecosistemas más productivos de la tierra y son fuentes de diversidad biológica, pues aportan el agua y la productividad primaria de la que innumerables especies vegetales y animales dependen para su supervivencia. Sustentan elevadas concentraciones de aves, mamíferos, reptiles, anfibios, peces y especies invertebradas. De las 20.000 especies de peces que hay en el mundo, más del 40 por ciento vive en aguas dulces. Los humedales son asimismo importantes lugares de almacenamiento de material genético vegetal. El arroz, por ejemplo, una planta común de los humedales, es el alimento básico de más de la mitad de la humanidad.
Un número cada vez mayor de economistas y otros científicos están trabajando en el terreno de la valoración de los servicios prestados por los ecosistemas. Se trata de una tarea difícil, plagada de incertidumbre, pero no hay más alternativa que avanzar en este sentido. Algunos estudios recientes han señalado que los ecosistemas aportan cada año servicios valorados en por lo menos 33 trillones de dólares E.U.A., de los cuales 4,9 trillones se atribuyen a los humedales.
Las interacciones de los componentes físicos, biológicos y químicos de un humedal, como los suelos, el agua, las plantas y los animales, hacen posible que el humedal desempeñe muchas funciones vitales, como por ejemplo: almacenamiento de agua; protección contra tormentas y mitigación de inundaciones; estabilización del litoral y control de la erosión; recarga de acuíferos (la bajada de aguas a los acuíferos subterráneos); descarga de acuíferos (la subida de aguas que se convierten en aguas superficiales en un humedal); purificación de las aguas mediante la retención de nutrientes, sedimentos y contaminantes; y estabilización de las condiciones climáticas locales, particularmente la precipitación y la temperatura.
Humedales artificiales, una opción para tratar aguas residuales de poblaciones pequeñas
Los humedales tienen un gran potencial de autodepuración gracias a la vegetación, el suelo y la flora bacteriana que vive. Desde hace años esto se aprovecha por construir sistemas que, imitando la naturaleza, depuran las aguas residuales de forma respetuosa con el entorno natural y tienen menos requerimientos energéticos. Son los humedales construidos o artificiales. El CSIC y la UPC han construido un humedal para experimentar y establecer los parámetros óptimos en la construcción de estos sistemas de depuración
Los humedales naturales pueden llegar a ser muy complejos, con una capa de agua que cubre el suelo, gran cantidad de vegetación a diferente nivel (sumergido, flotante y emergente) y aguas subterráneas más o menos próximas a la superficie. A través de diferentes procesos, los microorganismos del suelo y de los rizomas de las plantas degradan la materia orgánica, las plantas asimilan y retienen los nutrientes y los metales del agua quedan retenidos en la graba y en el tejido vegetal.
Un número cada vez mayor de economistas y otros científicos están trabajando en el terreno de la valoración de los servicios prestados por los ecosistemas. Se trata de una tarea difícil, plagada de incertidumbre, pero no hay más alternativa que avanzar en este sentido. Algunos estudios recientes han señalado que los ecosistemas aportan cada año servicios valorados en por lo menos 33 trillones de dólares E.U.A., de los cuales 4,9 trillones se atribuyen a los humedales.
Las interacciones de los componentes físicos, biológicos y químicos de un humedal, como los suelos, el agua, las plantas y los animales, hacen posible que el humedal desempeñe muchas funciones vitales, como por ejemplo: almacenamiento de agua; protección contra tormentas y mitigación de inundaciones; estabilización del litoral y control de la erosión; recarga de acuíferos (la bajada de aguas a los acuíferos subterráneos); descarga de acuíferos (la subida de aguas que se convierten en aguas superficiales en un humedal); purificación de las aguas mediante la retención de nutrientes, sedimentos y contaminantes; y estabilización de las condiciones climáticas locales, particularmente la precipitación y la temperatura.
Humedales artificiales, una opción para tratar aguas residuales de poblaciones pequeñas
Los humedales tienen un gran potencial de autodepuración gracias a la vegetación, el suelo y la flora bacteriana que vive. Desde hace años esto se aprovecha por construir sistemas que, imitando la naturaleza, depuran las aguas residuales de forma respetuosa con el entorno natural y tienen menos requerimientos energéticos. Son los humedales construidos o artificiales. El CSIC y la UPC han construido un humedal para experimentar y establecer los parámetros óptimos en la construcción de estos sistemas de depuración
Los humedales naturales pueden llegar a ser muy complejos, con una capa de agua que cubre el suelo, gran cantidad de vegetación a diferente nivel (sumergido, flotante y emergente) y aguas subterráneas más o menos próximas a la superficie. A través de diferentes procesos, los microorganismos del suelo y de los rizomas de las plantas degradan la materia orgánica, las plantas asimilan y retienen los nutrientes y los metales del agua quedan retenidos en la graba y en el tejido vegetal.
03 HUMEDAL JUAN AMARILLO
Encontramos a los humedales como sitios turisticos de gran importancia para el ambito turistico. En la localidad de suba se encuentra el humedal mas grande de bogota con 220 hectareas, el humedaljuan amarillo conocido tambien como humedal Tibabuyes.
Se localiza al noroccidente de Bogot los Este humedal se encuentra entre de dos localidades, la parte norte pertenece a la localidad de Suba, mientras que la parte sur se localiza dentro de la localidad de Engativá.
En este humedal encontramos cantidad de especies vegetales y animales adaptados al medio acuatico.
FLORA: Predomina el botoncillo macizos de junco y gualolas.
FAUNA:Habita variedad de aves como:
búho bogotano, el cucarachero de pantano, la garza blanca, Garzas azules africanas, tinguas, chisgas monjitas, sirirís
Historia
El nombre Tibabuyes proviene de la lengua chibcha y su significado es 'Tierra de labradores'. En este ecosistema los muiscas realizaba la celebración de la fiesta de las flores a la cual asistían los caciques en Engativá, Cota, Funza y Suba.4
El humedal que existe hoy en día es el remanente de un gran lago que se extendía en la zona y estaba rodeada por fincas dedicadas a la ganadería. A comienzos del siglo XX parte de los terrenos circundantes se dedicaron al cultivo de hortalizas, maíz y papa aprovechando el buen abastecimiento de agua gracias a la laguna. Para 1969 el cauce del río Juan Amarillo es desviado de su recorrido original debido a la construcción de un jarillón afectando el humedal en una reducción de sus volúmenes de agua, incremento de la vegetación lacustre y de la sedimentación.4
En la actualidad se adelanta la construcción de una planta de tratamiento al norte del humedal para capturar las aguas residuales del salitre y recuperar además el río Bogotá. En su faceta urbanística constituye un lugar para la apreciación de las aves y la laguna con las comodidades de sillas y rutas no asfaltadas.
Se localiza al noroccidente de Bogot los Este humedal se encuentra entre de dos localidades, la parte norte pertenece a la localidad de Suba, mientras que la parte sur se localiza dentro de la localidad de Engativá.
En este humedal encontramos cantidad de especies vegetales y animales adaptados al medio acuatico.
FLORA: Predomina el botoncillo macizos de junco y gualolas.
FAUNA:Habita variedad de aves como:
búho bogotano, el cucarachero de pantano, la garza blanca, Garzas azules africanas, tinguas, chisgas monjitas, sirirís
Historia
El nombre Tibabuyes proviene de la lengua chibcha y su significado es 'Tierra de labradores'. En este ecosistema los muiscas realizaba la celebración de la fiesta de las flores a la cual asistían los caciques en Engativá, Cota, Funza y Suba.4
El humedal que existe hoy en día es el remanente de un gran lago que se extendía en la zona y estaba rodeada por fincas dedicadas a la ganadería. A comienzos del siglo XX parte de los terrenos circundantes se dedicaron al cultivo de hortalizas, maíz y papa aprovechando el buen abastecimiento de agua gracias a la laguna. Para 1969 el cauce del río Juan Amarillo es desviado de su recorrido original debido a la construcción de un jarillón afectando el humedal en una reducción de sus volúmenes de agua, incremento de la vegetación lacustre y de la sedimentación.4
En la actualidad se adelanta la construcción de una planta de tratamiento al norte del humedal para capturar las aguas residuales del salitre y recuperar además el río Bogotá. En su faceta urbanística constituye un lugar para la apreciación de las aves y la laguna con las comodidades de sillas y rutas no asfaltadas.
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